Niños muertos en Afganistán
Es una de las noticias más trágicas de las últimas horas. Ayer un ataque suicida en una región de Afganistán a unos 150 km al norte de Kabul, acabó con la vida de 59 niños entre 8 y 18 años que se encontraban en el recibimiento de unos polÃticos en una refineria de azucar en la que se encontraban.
 El mundo cada vez está más loco y no se tiene en cuenta ya nada, ni tan siquiera la edad primaria de estas personas.
 Que el poder y los polÃticos sigan luchando por un palmo más de tierra dónde poder enterrar su dinero y su verguenza es algo a lo que ya por desgracia estamos acostumbrado. La muerte se pasea por delante de nuestras vidas como si no fuera con nosotros. Asimilamos estás tremendas trágedias humanas como si de un resultado de fútbol se tratará.
 Un mundo insensible pertrechados en nuestra propia comodidad nos lleva a mirarnos continuamente el ombligo, mientras ahà afuera se cometen los mayores horrores. Ya no importa que sean mujeres, niños, ancianos, enfermos. El poder, la locura y el desquició de los fanáticos ganá, ganá y sigue ganando a los que todavÃa soñamos con un mundo más justo, y sobre todo más pacifico.
 Niños, sólo niños que acudÃan a un evento por pura curiosidad. Las personas somos frágiles, los niños más. Miramos hacÃa otro lado cuando vemos en las noticias que millones de niños pasan hambre. Para nosotros el “hambre” no lo podemos entender porque sencillamente nunca la hemos pasado. Niños mueren o son amputados por las minas anti-persona. Niños que desde pequeños les enseñan a disparar Kalasnikov usados como señuelos y avanzadillas del resto del ejercito bien armado.
 Sin más. Uno de tantos despropositos y barbaridades que siguen ocurriendo en nuestro mundo.
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